El Café de San Miguel

El Café de San Miguel

I

Duermo cuando estás despierta, trabajo cuando duermes.

II

Estábamos en San Miguel y desde el día que no olvido, he querido sentir la fragancia del café, como aquel que una vez compartimos, en el recuerdo de un mundo feliz.

III

He caminado y danzado a un ritmo de dos horas diarias, solo, antes del amanecer y antes de que el sol diga su adiós al atardecer.

IV

Quisiera más, pero las horas son horas, no más, y respiro, escribo a quienes tengo afecto, una vez que otra, como ahora, es un instante nada mas, me conformo con pensarte.

V

Te sueño adelante, corazón indomable en tu propósito y con el brillo de tus ojos, que luces en la inmensidad de los mares, los mil faros de Punta Brava.

VI

Tus significados no son solo palabras y sonidos, porque existes en tu mágica armonía, entre la presencia, el aroma, el gesto, en todo lo que la maravilla de los sentidos pueda percibir del trato contigo.

VII

Eres deleite leído desde aromas, una acaricia en la mirada, he visto tus sabores, escuché tus colores, quisiera sentirme desde tu silencio.

VIII

Casi me quedé ciego, sordo, mudo, sin percibir el sabor de tu piel, tampoco tu desdén, ¡hay¡ sino me hubiese enterado de tu existencia, elegí sentirte completa como realmente eres.

Abril 2015


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Francisco J Contreras M